dijous, 23 de juliol de 2009

Codex Sinaiticus, en Internet


Uno de los códices más importantes de la Biblia en griego, de mediados del siglo IV d.C., el Codex Sinaiticus, acaba de ser publicado en Internet. Es una muy buena noticia para todos los estudiosos de la Palabra de Dios. Las posibilidades que nos brinda Internet son inmensas para acercar la Biblia a todo el mundo, y ésta es un buen ejemplo.

El nombre del manuscrito, Sinaítico, procede del lugar donde se encontró, el Monasterio de Santa Catalina, en el monte Sinaí. En 1848 C. von Tischendor lo descubrió en un cesto de basura para quemar, concretamente 43 folios de la Biblia de los LXX, la traducción griega más antigua del Antiguo Testamento. Después de diversas dificultades consiguió la cesión del resto del preciado manuscrito.

El Codex Sinaiticus es el único códice que contiene todo el Nuevo Testamento y una gran parte del Antiguo, en letras mayúsculas griegas, distribuidas en cuatro columnas por página (contiene unas 400 hojas). También incluye la carta de Bernabé y gran parte del Pastor de Hermas.

La parte más importante de este códice está en la Biblioteca del British Museum, conservándose otros fragmentos distribuidos entre el Monasterio de Santa Catalina, la Biblioteca de la Universidad de Leipziz y la Biblioteca Nacional Rusa de San Petersburgo.

Por primera vez en la historia, desde su hallazgo, se puede tener acceso a todo este vasto material reunido, de 1.6oo años de antigüedad, gracias a un acuerdo conjunto de las diversas instituciones implicadas y a las posibilidades que brinda Internet. La página a la que todo el mundo, de forma libre, puede acceder es: http://www.codexsinaiticus.org/. En la misma página (en inglés) se puede también consultar información complementaria sobre el códice.

Autor: Javier Velasco Arias

http://humano.ya.com/javier-velasco/

divendres, 3 de juliol de 2009

Lecturas fundamentalistas de la Biblia




Cuando hablamos de fundamentalistas y fundamentalismo inconscientemente nos vienen a la cabeza los excesos (a veces incluso sangrientos) de algunos grupos o personas relacionadas con el Islam, a partir de una lectura literalista del Corán. Aunque es de justicia precisar que Islam y fundamentalismo no son dos expresiones intercambiables; de hecho, la mayoría de musulmanes no se sienten identificados con estos grupos.

Algunos también reconocerán las lecturas fundamentalistas –en este caso ya en el mundo bíblico– en un movimiento dentro del protestantismo del siglo XX, iniciado en Estados Unidos, que abogaba por una lectura «literal» de la Biblia. Ésta forma de lectura encontró (y encuentra) muchos adeptos en ciertos sectores protestantes, en muchas sectas y, también, en algunos grupos católicos.

«La lectura fundamentalista parte del principio de que, siendo la Biblia Palabra de Dios inspirada y exenta de error, debe ser leída e interpretada literalmente en todos sus detalles.» Así la define el documento «La interpretación de la Biblia en la Iglesia», de la Pontificia comisión bíblica.

Estas lecturas no tienen en cuenta los diversos géneros literarios o los diferentes contextos en que se escribieron cada uno de los libros de la Biblia: literario, histórico, cultural, sociológico, antropológico, etc. Rechazan, o les produce cierta «alergia», el empleo del método histórico-crítico o de cualquier otro método o acercamiento científico a la Escritura. Olvidan, como señaló el concilio Vaticano II, que la Palabra de Dios está expresada en un lenguaje humano y escrita por autores humanos inspirados, pero condicionados por su historia y su cultura, y, por tanto, con capacidades y posibilidades limitadas. Afirmar esto no está reñido con admitir la inspiración de la Biblia y que lo contenido en ella es Palabra de Dios.

Cada vez se hace más necesario que la Biblia sea conocida, estudiada, meditada, orada, amada por el Pueblo de Dios. Permitirme que cite otra vez el documento de la Pontificia comisión bíblica: «El acercamiento fundamentalista es peligroso, porque seduce a las personas que buscan respuestas bíblicas a sus problemas vitales. Puede engañarlas, ofreciéndoles interpretaciones piadosas pero ilusorias, en lugar de decirles que la Biblia no contiene necesariamente una respuesta inmediata a cada uno de sus problemas. El fundamentalismo invita tácitamente a una forma de suicido del pensamiento. Ofrece una certeza falsa, porque confunde inconscientemente las limitaciones humanas del mensaje bíblico con su sustancia divina»

El estudio de la Palabra de Dios hoy en día ha de ser una prioridad para todo creyente y para las comunidades eclesiales. Reconocer en los textos bíblicos toda su riqueza cultural y literaria también ayuda a descubrir a un Dios que se revela, que se abaja a nuestra forma de hablar y de entender. En la Biblia encontraremos situaciones y personas que interpelan nuestras vidas y las de nuestras comunidades; pero no «recetas mágicas». Apelan a nuestra responsabilidad, a nuestra libertad…, que nada ni nadie tiene derecho a secuestrar.


Autor: Javier Velasco Arias
http://humano.ya.com/javier-velasco/