diumenge, 24 d’octubre de 2010

Digitalización de los textos de Qumrán


 Hace escasos días (el martes 19 de octubre) la «Autoridad de Antigüedades de Israel» comunicó a los medios de comunicación el proyecto de digitalizar, de forma conjunta con Google, la totalidad de documentos encontrados en las montañas de Qumrán, también conocidos como los «Manuscritos del Mar Muerto.» Según la responsable del proyecto del departamento israelí de Antigüedades, Pnina Shor, las primeras imágenes ya estarán disponibles muy pronto, en pocos meses, aunque el proyecto durará aproximadamente cinco años.

La titánica empresa contempla el que estos documentos sean accesibles de forma pública en Internet, a todo el que quiera consultarlos.

El descubrimiento de esta gran biblioteca de la antigüedad es una de los mayores hallazgos de la arqueología moderna. Como casi todos los descubrimientos se inició de forma accidental, en el año 1947, continuado de una forma sistemática a partir de ese momento. Se han encontrado diversos documentos en once cuevas diferentes, la última descubierta en 1956.

El total de manuscritos hallados ronda el número de 850, de ellos 225 son copias de libros o textos bíblicos. De hecho se han descubierto textos de todos los libros de la Biblia Hebrea (conocida por los cristianos como Antiguo Testamento), con la excepción del libro de Esther. Qumrán nos ha proporcionado los documentos bíblicos de mayor antigüedad conocida hasta el momento, del que el ejemplo más significativo, aunque no el único, es 1QIsa un rollo del profeta Isaías, datada a principios del s. II a.C., y que contiene prácticamente completo el texto de este libro profético.

Pero su importancia no se agota con los textos bíblicos. En esta vasta biblioteca reconocemos literatura exegética, textos escatológicos y apocalípticos, obras apócrifas del Antiguo Testamento (conocidos por los estudiosos como literatura intertestamentaria), textos litúrgicos, etc. y, un número importante de documentos que nos hablan de esta comunidad judía, próxima a los grupos esenios, que vivía, de forma monacal, en la zona de Khirbet Qumrán. Toda una importantísima joya arqueológica para cualquier estudioso del mundo bíblico y de su contexto.

El que todo este considerable material sea accesible, por Internet, para investigadores y público en general es una excelente noticia.